Todo el mundo dando le vueltas a las Elecciones, pero supongo que muchos las dejamos de lado para pensar en Mari Luz, esa pequeña que un día salió a comprar chuches y desapareció, así SIN RASTRO como diría la serie de TV.
Los que como yo hemos parido no podemos asumir el dolor tan grande que debe tener esa madre. Cuando dijeron que la habían encontrado muerta no pude hacer otra cosa que echarme a llorar, ¡Que vida más perra!.
Yo me crié en un pueblo, y me crié en la calle, jugando a Marro pisao, al Bote, a Jírula hasta que mi madre se asomaba a la ventana y decía ¡Niños que empieza Dallas! y toda la chiquillería salía corriendo a casa para ver a JR.
Ahora me paso el día acompañando a mis niñas a catequesis, a ver a sus amigas, a comprar un cuaderno etc...
Ellas están perdiendo ese contacto con otros niños, y yo gano la seguridad que ningún depravado pueda alejarlas de mi lado.
Si pudiera echar maldiciones, la mía iría dirigida a ese animal que ha podido hacer daño a una niña.
domingo, 9 de marzo de 2008
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)